Mostrando entradas con la etiqueta Ars Mechanicae. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ars Mechanicae. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de febrero de 2017

8ª maqueta de la semana: molinos hidráulicos y de viento

Esta semana en la que estamos termina el periodo de apertura al público en el MIHACALE de Gordoncillo de la exposición Ars Mechanicae, Ingeniería Medieval en España formada por 35 grandes maquetas de distintas construcciones y artefactos medievales, cedida por la Fundación Juanelo Turriano y el CEDEX-CEHOPU del Ministerio de Fomento. Durante los meses que ha estado con nosotros esta magnífica muestra, la han visitado más de 3.000 personas, lo que para nuestra zona es un hito.

Si tú eres uno de los que todavía no ha podido venir a disfrutarla, te animamos a que lo hagas hasta el sábado 25 de febrero. Hasta entonces, abrimos todos los días mañanas y tardes, de 11 a 14 h y de 16 a 19 h.


Finalizamos la exposición haciendo una mirada a las maquetas dedicadas a los molinos, tanto hidráulicos (3 tipos diferentes) como el de viento, que nos han servido durante estos meses para completar el discurso que en Museo de la Industria Harinera hacemos explicando los distintos modos de molienda del trigo para producir harina. Gracias a que dichas maquetas poseen movimiento, los visitantes han podido comprender la evolución y disfrutar aprendiendo.

La exposición explica los distintos molinos movidos por agua. Desde el molino de rueda vitruviana, denominado así por atribuirse su invención o perfeccionamiento al célebre arquitecto romano Marco Vitruvio Polión (siglo I a. C.).

Similar a este tipo es el molino de rueda gravitatoria, que sigue siendo de tipo vertical pero en este caso el agua la mueve desde arriba (en el vitruviano desde abajo). Para ello, el gravitatorio tiene en vez de cucharas unos pequeños cangilones de madera que acumulan cierta cantidad de agua y mueven la rueda de arriba hacia abajo por el peso.
La rueda horizontal hizo posible la aparición del molino de rodezno. En este caso, el agua acumulada en una balsa o presa se dirige mediante un saetín hacia las cucharas o paletas de la rueda horizontal, poniéndola en movimiento. Ésta trasmite el movimiento directamente hacia la muela volandera del molino, por medio de un eje o palón (en los molinos de ruedas verticales tiene que cambiarse la transmisión por medio de engranajes).

Podemos decir, que en la provincia de León y en los últimos dos siglos prácticamente sólo existieron molinos de rodezno o rueda horizontal. Los molinos de rueda vertical, denominados en la mitad Norte de España como aceñas, fueron más habituales en grandes ríos como el Duero: buenos ejemplos son las Aceñas de Olivares de Zamora, representadas en esta exposición en un panel fotográfico. Ars Mechanicae habla también de los molinos de mareas.

Y una maqueta espectacular dentro de las que forman la exposición es la que representa un molino de viento. Un panel de la exposición explica que este tipo de artefactos medievales eran de dos tipos: molinos de poste, en el que todo el edificio pivotaba sobre un eje y se movía dependiendiendo de la zona desde la que sople el viento; eran habituales en el Norte de Europa, donde había abundante madera que era el principal material constructivo; además de moler grano, también fueron habituales para el riego y bombeo de agua, por ejemplo en los pólders holandeses.

En el Sur de Europa fueron más habituales los molinos de torre, también movidos por la fuerza del viento pero en este caso solamente se movía la cabeza o cubierta, debiendo tener para ello un complejo sistema de engranajes. La maqueta de la exposición Ars Mechanicae representa este tipo de molino eólico de origen medieval, aunque se siguió construyendo hasta el siglo XIX. Aunque es muy conocida la tipología manchega gracias al Quijote, existieron en toda la Península Ibérica y Baleares. Fueron frecuentes en Tierra de Campos, siendo integrados posteriormente en palomares circulares. En la provincia de León hay algunas evidencias, destacando el molino de viento de Lagunas de Somoza, del que solamente se conserva la torre en la actualidad, pero que podemos conocer gracias a esta fotografía de comienzos del siglo XX; así, observamos como su tipología es similar a la que representa la maqueta expuesta y que gracias a su movimiento nos aclara su complejo funcionamiento.



Comparativas del molino de viento de Lagunas de Somoza (León): foto hacia 1910; ruina actual.





Características de la Maquetas:
  • Denominación: 3 maquetas similares
    • Rueda vitruviana para molino harinero
    • Molino de rodezno o rueda horizontal
    • Rueda gravitatoria para molino harinero
  • Dimensiones: 0,80 m (largo) x 0,80 m (ancho) x 0,80 m (alto)
  • Escala: 1:5
  • Materiales constructivos: madera
  • Autor: Antiqua Escena, SL
  • Propietario: CEDEX-CEHOPU (Ministerio de Fomento)

  • Denominación: Molino de viento
  • Dimensiones: 1,00 m (largo) x 1,00 m (ancho) x 1,30 m (alto)
  • Escala: n/c
  • Materiales constructivos: madera, yeso, granito
  • Autor: Luis Cónsul Tedó
  • Propietario: CEDEX-CEHOPU (Ministerio de Fomento)

lunes, 9 de enero de 2017

7ª maqueta de la semana: Puente de San Martín en Toledo


En la exposición ARS MECHANICAE, INGENIERÍA MEDIEVAL EN ESPAÑA que se exhibe actualmente en el MIHACALE de Gordoncillo, esta semana ponemos nuestra mirada en el impresionante puente de San Martín de Toledo.

Vista en primer término de la maqueta del puente toledano en la exposición Ars Mechanicae, sala de Gordoncillo [Foto: MIHACALE]

Declarado Monumento Nacional en 1921, este impresionante puente suponía uno de los principales accesos a Toledo en la Edad Media. Está perfectamente documentado a comienzos del siglo XIV, pues un privilegio de Fernando IV datado el 28 de marzo de 1301 menciona que estaba en construcción. Además, alude a este puente con el nombre de “San Martín”, lo cual se ha vinculado con el que por entonces era maestro mayor de la catedral de Toledo, el francés Martín de la Obra; sin embargo, otros autores relacionan su denominación con la cercana parroquia de San Martín.
 
 
Litografía de Sierra en el siglo XIX sobre el puente de San Martín de Toledo
El puente que nos ocupa salva el río Tajo gracias a cinco arcos algo apuntados u ojivales, que sostienen una plataforma de 140 metros de longitud completamente recta, no peraltada o en “lomo de asno” como es característico en otros puentes medievales.

Destaca el enorme arco central, que alcanza nada menos que los 39 metros de luz. Este dato es extraordinario, pues superó los 37 m de luz del Puente del Diablo de Martorell, contemporáneo al de Toledo e iniciado unos años antes. Y dejó muy lejos los 30 m de luz del puente romano de Alcántara que hasta entonces constituía la mayor dimensión de un arco en la Península Ibérica. 

Fotografía de Casiano Alguacil a finales del siglo XIX: Puente de San Martín en Toledo desde el Baño de la Cava


El actual arco ojival central del Puente de San Martín de Toledo se construyó en el año 1390, fruto de una restauración financiada por el arzobispo Pedro Tenorio. Se trata de una reconstrucción tras la destrucción del arco del arco original que se produjo en el año 1368 durante la guerra entre Pedro I y su hermanastro Enrique II.

Por último, digamos que el Puente de San Martín de Toledo presenta la característica fortificación medieval, que como explica un panel de la exposición Ars Mechanicae se debe a una doble función: por un lado militar-defensiva y por otro fiscal, ésta última para el cobro del “pontazgo” o derecho de paso con el cual se financiaban obras de construcción o de reparación del propio puente.

Maqueta del puente toledano en la exposición Ars Mechanicae, sala de Gordoncillo [Foto: MIHACALE]

Este magnífico puente toledano tiene dos torres a ambos extremos (sobre los estribos), las cuales se rematan con almenas y merlones, mientras que su paso interior se practica mediante espléndidos arcos, unos de herradura y otros apuntados. Por ello, en conjunto este puente es una obra grandiosa que combina los estilos gótico y mudéjar, edificada en piedra y ladrillo.


Características de la Maqueta:
  • Denominación: Puente de San Martín sobre el río Tajo, Toledo
  • Dimensiones: 1,85 m (largo) x 0,48 m (ancho) x 0,56 m (alto)
  • Escala: 1:100
  • Materiales constructivos: madera
  • Autor: Jorge Queipo, SL (septiembre de 2008)
  • Propietario: CEDEX-CEHOPU (Ministerio de Fomento)

viernes, 7 de octubre de 2016

Maqueta de la Semana en la exposición Ars Mechanicae: construcción de una Armadura Mudéjar

6ª MAQUETA DE LA SEMANA:
Modelo de construcción de una Armadura Mudéjar

Interior de la maqueta en la exposición Ars Mechanicae [Foto: MIHACALE]
Adelantamos la fecha prevista para ocuparnos de esta magnífica maqueta debido a que su autor, Enrique Nuere, acaba de ser galardonado con el Premio Rafael Manzano de Nueva Arquitectura Tradicional 2016.

D. Enrique Nuere Matauco nació en Valencia en el año 1938. Es arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid desde 1962 y Doctor en Arquitectura desde 1967. Es Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), Académico Correspondiente de la Academia de San Telmo (Málaga), Académico Correspondiente de la Real Academia de San Miguel Arcángel (Santa Cruz de Tenerife), Miembro de la Academia del Partal, asociación libre de profesionales de la restauración monumental y Vocal del Patronato de la Alhambra y Generalife (1986-1995).

​Con independencia de la actividad habitual del ejercicio libre de la profesión, a partir de la investigación en 1980 sobre el manuscrito de La carpintería de lo blanco, de Diego López de Arenas, inicia su actividad restauradora del patrimonio arquitectónico monumental. Desde la década de los 80 del pasado siglo dedica mayoritariamente su actividad a la restauración monumental y a la docencia, con una especial dedicación a la carpintería histórica. Sus trabajos e investigaciones han permitido recuperar el saber sobre este tema, que se había perdido desde el siglo XVIII. Con el fin de difundir sus hallazgos y de evitar que estos conocimientos vuelvan a caer en el olvido, se ha dedicado muy activamente a la enseñanza del oficio, formando a toda una nueva generación de carpinteros de lo blanco, y ha escrito numerosos libros y artículos en los que desentraña sus antes velados principios. Entre estas publicaciones destacan: La carpintería de lo blanco. Lectura dibujada del primer manuscrito de López de Arenas (1985), La carpintería de armar española (1989, con una segunda edición revisada y ampliada en 2000), La carpintería de lazo. Lectura dibujada del manuscrito de Fray Andrés de San Miguel (1990) y Nuevo tratado de la carpintería de lo blanco, con la verdadera historia de Enrique Garavato, carpintero de lo blanco y maestro del oficio (2001).


​Entre sus trabajos de restauración, aparte de  las numerosas armaduras en iglesias y conventos por toda España, cabe destacar los siguientes:

- Las diecisiete armaduras recuperadas para el Museo Nacional de Arte Hispanomusulmán de la Alhambra.
- La armadura del Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.
- Las seis del Palacio Ducal de Pastrana.
- Las catorce del Palacio de Miguel de Mañara en Sevilla.
- Las treinta y cuatro del Palacio Buenavista de Málaga, convertido en Museo Picasso.
- Las seis del Palacio Villalón de Málaga, convertido en Museo Thyssen.

También ha realizado una importante labor diseñando y construyendo nuevas estructuras de madera tanto en edificios de nueva planta como en edificios históricos. Buenos ejemplos de ello son las nuevas armaduras de las galerías del patio del Alcázar de Toledo, la recuperación del chapitel de iglesia de La Solana, o el desmontaje, traslado e instalación posterior en el Museo del Prado de Madrid, del alfarje perteneciente al coro de la desaparecida iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León).

Alfarje procedente de Valencia de Don Juan [Foto: Museo del Prado]
​Este trabajo le ha valido, además de ser galardonado con el Premio Rafael Manzano 2016, la obtención de un buen número de reconocimientos más entre los que pueden destacarse los siguientes: Premio de Investigación del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (1980), Premio Nacional de Artesanía y Premio Marqués de Lozoya (1981), Premio Europa Nostra por la intervención en el Convento de Santa Clara de Salamanca (1988), Premio de Investigación del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (1990), Premio Europa Nostra por la participación en la restauración del Paraninfo de la Universidad de Alcalá (1995), Premio Internacional de Investigación García Diego (2001), Premio de la Fundación Juanelo Turriano (2006) y Premio CICOP (Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio) en su modalidad “Patrimonio Arquitectónico” (2006). Ahora en 2016 recibe, por toda su trayectoria, el quinto Premio Rafael Manzano de Nueva Arquitectura Tradicional, dotado con 50.000 euros.


Vista general de la maqueta [Foto: MIHACALE]
Maqueta en Ars Mechanicae
Combinando sus dos facetas profesionales, como restaurador y como docente, Enrique Nuere creó una magnífica maqueta para la exposición Ars Mechanicae, Ingeniería Medieval en España, que como venimos diciendo se puede visitar actualmente en el MIHACALE de Gordoncillo (León) hasta el 14 de enero de 2017.

Figuración de la talla de un mocárabe [Foto: MIHACALE]
Esta maqueta reproduce con todo detalle el proceso de construcción de una iglesia mudéjar, como si se tratase de una fotografía en 3 dimensiones tomada en el siglo XV durante unas obras de este tipo que tanto proliferaron en la España de aquel momento.

Diorama de carpinteros mudéjares [Foto: MIHACALE]
Nuere detalla en un texto explicativo que la maqueta representa la construcción de una armadura de lazo, conocida popularmente como “mudéjar” y que, aunque heredada de los carpinteros nazaríes, fue ya realizada por carpinteros castellanos. A este tipo de carpintería también se denomina "de armar" o "de lo blanco".

Vista del artesonado de la maqueta desde arriba [Foto: MIHACALE]
Las armaduras de lazo supusieron una revolución técnica aplicada a la arquitectura ya que iniciaron lo que hoy conocemos como “prefabricación”. Así, permitía construir techumbres por trozos: faldones completos o divididos en módulos manejables que se podían trabajar en el suelo para mayor comodidad y luego elevar y colocar en su posición definitiva, eso sí, siendo muy precisos en cuanto a la aplicación de los diseños geométricos y las medidas.

Interior del diorama [Foto: MIHACALE]
Concretamente, la maqueta muestra cómo unos carpinteros medievales (figurillas que, como curiosidad, son unos Madelman customizados) están trabajando los últimos faldones de una armadura de lazo. Así, vemos apoyado en la pared el último faldón lateral, a su lado los pares, péndolas y limas necesarios para armar el último faldón de la zona ochavada, y sobre un banco dos carpinteros trabajando en oro faldón, teniendo en unos cestos los taujeles que luego colocarían en él.

Elaboración de taujeles [Foto: MIHACALE]
Un texto grabado en una placa metálica de la maqueta describe el conjunto que ya se puede ver en la techumbre:

“En la coronación de los muros del presbiterio de la iglesia apoyan los estribos, sobre los cuales ya se encuentran en su posición el faldón lateral izquierdo, los tres de la parte ochavada y el faldón derecho, éste a falta del último tramo. Entre ellos tan solo se han colocado las arrocabas (piezas que entre las limas simulan la continuidad de las péndolas) de la unión de los tres faldones de la zona ochavada del fondo, dejando clara la independencia del resto de módulos prefabricados, rematados en sus propias limas. Lógicamente tampoco existe el arrocabe: conjunto de tocaduras y aliceres que se colocaría al terminar el trabajo para ocultar los estribos, que es parte de la obra que ordinariamente no podemos ver.

Estructura sustentante de un artesonado de armar, según Nuere [Foto: MIHACALE]
De un extremo del almizate ya pende un racimo de mocárabes, mientras que en el banco uno de los carpinteros está terminando el segundo racimo. Las esquinas entre la armadura ochavada y el arco toral que separa el presbiterio de la nave aun sin construir, se decoran con sendas pechinas de lazo, una de ellas ya está colocada en su lugar, la otra la está prefabricando otro de los carpinteros.”

Elementos de un artesonado de armar, según Nuere [Foto: MIHACALE]
Toda esta sabia descripción se acompaña en la maqueta de dos dibujos, que indican cada una de las partes y sus denominaciones. La pieza expositiva, de grandes dimensiones, está perfectamente diseñada, pues los niños por su estatura pueden ver directamente la techumbre como si se encontraran dentro de la propia iglesia, mientras que los adultos, para evitar tener que meter la cabeza, pueden verla reflejada en un espejo situado en el suelo del templo.

Escena interior y reflejo de la techumbre [Foto: MIHACALE]
Además, la ubicación de la maqueta en el MIHACALE de Gordoncillo, permite también rodearla completamente e incluso ver desde arriba la iglesia, con la armadura mudéjar en construcción, subiendo a la escalera que comunica los espacios expositivos. Por lo tanto, se puede disfrutar al máximo de esta verdadera joya y aprender deleitándonos con ella. Aprovechamos la ocasión para felicitar a D. Enrique Nuere por su premio y agradecerle la labor que a lo largo de su vida ha dedicado a la investigación y restauración de este patrimonio.


Maqueta de E. Nuere para Ars Mechanicae en Gordoncillo (León)[Foto: MIHACALE]
Características de la Maqueta:
  • Denominación: Modelo de construcción de una armadura mudéjar de una iglesia en construción
  • Dimensiones: 1,53 m (largo) x 1,18 m (ancho) x 1,53 m (alto)
  • Escala: -
  • Materiales constructivos: madera
  • Autor: Enrique Nuere (Taujel, SL)
  • Propietario: CEDEX-CEHOPU (Ministerio de Fomento)

sábado, 1 de octubre de 2016

Maqueta de la Semana en la exposición Ars Mechanicae: campana de bronce

5ª MAQUETA DE LA SEMANA:
Elaboración de las campanas de bronce

Molde, macho y campana en la exposición Ars Mechanicae de Gordoncillo [Foto: MIHACALE]
La exposición Ars Mechanicae muestra en uno de sus cinco audiovisuales el delicado y complejo proceso de elaboración de una campana de bronce. Lo hace gracias a un vídeo grabado a los Hermanos Portilla, maestros campaneros de Gajano (Cantabria) que siguen realizando estos elementos.

Detalle de la campana [Foto: MIHACALE]
También expone una campana de bronce original, encargada expresamente por el CEHOPU y la Fundación Juanelo Turriano para la exposición Ars Mechanicae, ingeniería medieval en España, la cual podemos observar actualmente en Gordoncillo (León). Se trata de una magnífica pieza, la cual se acompaña de otras dos, macho y molde, pudiéndose visualizar así los principales pasos de su proceso de fabricación.

Firma de Abel Portilla en su campana nº 200 [Foto: MIHACALE]
En el audiovisual podemos ver como el campanero AbelPortilla y su equipo realizaron este trabajo con todo detalle. El video nos informa que el molde y macho de esta campana se hicieron en el taller cántabro de los Hermanos Portilla y que su fundición se realizó en Os de Balaguer (Gerona), localidad donde anualmente se celebra un importante encuentro de campaneros; allí se hizo el horno para la fundición de los metales.

Detalle decorativo en el asa [Foto: MIHACALE]
Así era como se elaboraban tradicionalmente las campanas, pues este era un trabajo itinerante en el cual había familias especializadas de distintas zonas y que se desplazaban por toda España. Tienen y tuvieron fama los campaneros de Saldaña (Palencia), pero especialmente reconocidos fueron y son los campaneros transmeranos cántabros, de lo cual son herederos directos los Hermanos Portilla.

Textos y elementos figurativos [Foto: MIHACALE]
Lo prueba que campaneros transmeranos, concretamente de Arnuero, fueron quienes en el año 1753 fundieron la campana más grande de España, con más de 14 toneladas, destinada a la catedral de Toledo. Cuenta la leyenda que al tañirse por primera vez en la torre, su sonido provocó la ruptura de muchos cristales en la ciudad de Toledo y que del susto “malparieron” las embarazadas toledanas.

Firma manual de Abel Portilla, bajo el sello de su taller [Foto: MIHACALE]
Actualmente, los campaneros Portilla son de los más afamados de Europa. Factura suya fue, por ejemplo, la campana que en 2004 regaló oficialmente el Gobierno de Cantabria a los Príncipes de Asturias con ocasión de su boda. Además, la gran colección de Abel Portilla ha servido para crear un Museo de la Campana en Meruelo (Cantabria): pueden descargar su folleto en PDF aquí.

Fotogramas del audiovisual que muestra cómo se realizó la campana de Ars Mechanicae

Fases de trabajo para hacer una campana
El proceso de fundición de una campana comienza con la elaboración del molde gracias a la terraja, una plantilla metálica que determinará su forma. Sobre unos puentes, se comienza a construir la muela (parte baja) juntando ladrillos que se unen con barro y paja, cosiéndose con alambre. Posteriormente se construye el macho (parte media), con medios ladrillos colocados a panderete de forma circular. Por último, se cierra la corona (parte alta) y se mantea toda la superficie mezclando barro, estiércol de caballo y paja. Se hace otro atado con alambre y se procede al secado del molde mediante fuego interior.Terminado el macho, se cubre su superficie con ceniza y se forma otra capa llamada camisa, que viene a ser un negativo de la futura campana de bronce.

Macho seccionado para ver sus distintas capas [Foto: MIHACALE]
Al molde se le aplica sebo, cera y pez, finalizando con decoraciones de cera y las inscripciones de la campana, incluyendo la firma del campanero y el año de construcción. Todas estas aplicaciones formarán relieves por medio de la técnica de la cera perdida, que es como se elaboraban las campanas. Una vez terminado se aplica la lisa, un fino recubrimiento de barro y clara de huevo. Y por encima se hace una nueva capa a base de barro y cáñamo, la cual evitará la ruptura del molde al entrar el bronce fundido.

Molde de la campana hecha para Ars Mechanicae [Foto: MIHACALE]
Como dijimos, en las edades Media y Moderna las fundiciones se realizaban a pie de torre, para abaratar costes de transporte y evitar roturas. Por ello, el oficio de campanero era itinerante. Ello obligaba a enterrar el molde y a construir hornos para cada campana, donde el bronce licuaba al alcanzar los 1.020 ºC.

Así se ha hecho en este caso, aprovechando otro encargo en la localidad gerundense de Os de Balaguer. Una vez hecha la fundición, tras 12 horas de espera ya se pudo descubrir la campana y probar su sonido.

Preciosos y minuciosos detalles decorativos [Foto: MIHACALE]
El resultado fue una preciosa campana realizada para esta exposición. Lleva diversas decoraciones en relieve, unas con motivos vegetales, otras de temática religiosa y otras varias de animales o seres inciertos que ornamentan la pieza. Por supuesto aparecen inscripciones, en este caso:

·ARS MECHANICAE·ANNO DOMINI MMVI·
·ABEL PORTILLA ME FECIT·Nº 200·
·Cuando tú mueras el viento dispersará mi canto de dolor·

Podéis ver esta bella campana en Gordoncillo (León) hasta el 14 de enero de 2017. Pocas ocasiones tenemos para observar tan de cerca y con todo detalle estos imprescindibles instrumentos que con sus sonidos marcaban la vida cotidiana de nuestros antepasados.

Campana de bronce en la exposición de Gordoncillo [Foto: MIHACALE]

Características de la Maqueta:
  • Denominación: Campana de bronce
  • Dimensiones: 0,50 m (diámetro inferior) x 0,60 m (alto)
  • Escala: real
  • Materiales constructivos: bronce
  • Autor: Hermanos Portilla
  • Propietario: CEDEX-CEHOPU (Ministerio de Fomento)