sábado, 17 de septiembre de 2016

Maqueta de la Semana en la exposición Ars Mechanicae: ferrerías medievales

3ª MAQUETA DE LA SEMANA:
Ferrerías hidráulicas medievales


Vista de la maqueta en la exposición de Gordoncillo (León) [Foto: MIHACALE]

Como tercera Maqueta de la Semana en nuestra exposición Ars Mechanicae, hemos elegido la que representa de un modo muy didáctico –al contar con movimiento– los elementos fundamentales de una ferrería medieval.

Digamos inicialmente que se entiende por ferrería al establecimiento donde se trasformaba el hierro desde su estado natural (mineral) a otro susceptible de uso en forma de utensilio. Para que lo entendamos mejor, ferrería sería sinónimo de siderurgia, lugar donde se funde, forja y moldea el hierro, no debiéndolo confundir con herrería que sería el lugar donde un herrero simplemente da forma al bloque de hierro para fabricar una pieza determinada (en este caso herrería es sinónimo de fragua).

Esta maqueta está concebida de un modo abstracto, de manera que podría representar a cualquier ferrería tradicional puesto que se muestran sus distintas partes en madera desnuda, sin detalles concretos. Sin embargo, la cartela indica que la pieza que nos ocupa está basada en la ferrería de Mirandaola.

Exterior de la ferrería de Mirandaola (Guipúzcoa) [Foto del audiovisual]


La Ferrería de Mirandaola se encuentra en el término municipal de Legazpi (Guipúzcoa). Abierta como museo desde el año 1952, la Ferrería de Mirandaola sigue ofreciendo visitas guiadas con demostraciones de los trabajos artesanales que allí realizaban los ferrones (trabajadores del hierro). Actualmente se integra en el Museo Territorio de Lenbur, un conjunto de instalaciones turísticas dentro del llamado “Valle del Hierro”.


Trabajo de los ferrones en el museo de Mirandaola [Foto del audiovisual]

Los fueros de la villa de Legazpi del año 1290 y 1335 ya hacen mención sobre la existencia de ferrerías en la zona, por lo que los antecedentes medievales están sobradamente documentados, lo cual no quiere decir que el edificio ni mucho menos las máquinas actuales de Mirandaola (mazo/martillo y barquines/fuelles) sean medievales; de hecho, podemos decir que son una reconstrucción inaugurada en el año 1952. Hablamos, por lo tanto, de tecnología medieval transmitida durante generaciones y que pervivió hasta los siglos XIX y XX, eso sí, con innovaciones y mejoras a lo largo del tiempo.


Golpeo del mazo o martillo pilón en la ferrería de Mirandaola [Foto del audiovisual]

La aplicación de la fuerza hidráulica al movimiento de los mazos está bien documentada en las ferrerías catalanas (llamadas allí fargas) entre los siglos IX y XIII dC, como bien ha estudiado Marta Sancho. Su extensión a los fuelles o barquines sería más tardía, en torno a los siglos XIV y XV dC. Estas cronologías sirven, grosso modo, para el resto de establecimientos siderúrgicos españoles.

Fuelles o barquines de la ferrería de Mirandaola (Guipúzcoa) [Foto del audiovisual]


Hasta el siglo XIX, podemos diferenciar básicamente dos ferrerías o siderurgias tradicionales en España, la vasca y la catalana. Su distinción únicamente afectaba al modo de inyectar aire al horno de fundición. Así, las fargas catalanas usaban para ello “trompas de agua” gracias al Efecto Venturi, mientras que las ferrerías vascas empleaban barquines o fuelles movidos por ruedas hidráulicas como vemos en esta maqueta.

Rueda hidráulica y barquines de la maqueta en la exposición Ars Mechanicae [Foto: MIHACALE]
 
Rueda hidráulica y mazo de la maqueta en la exposición Ars Mechanicae [Foto: MIHACALE]


La interesante pieza de la exposición “Ars Mechanicae, ingeniería medieval en España”, que se completa con un vídeo-documental de 5 minutos, muestra las dos partes mecánicas de una ferrería tradicional “a la vasca”. Por un lado (izquierda en la maqueta), el horno que sirve para fundir el mineral de hierro así como para calentarlo con posterioridad de cara a moldearlo; esta parte se mueve mediante una rueda hidráulica vertical que acciona los dos fuelles o barquines que airean continuamente el horno para avivar el fuego producido por la combustión de carbón vegetal. Este sistema de fuelles o barquines es anterior al catalán de trompas, el cual se data en el siglo XVI.

Y en el otro lado (derecha), otra rueda hidráulica vertical acciona un mazo o martillo pilón. Se trata en este caso de un gran árbol de levas las cuales levantan el mazo que al caer golpea con mucha fuerza debido al gran peso de su cabeza metálica, pudiendo así forjar o dar forma a la pieza de hierro caliente que se introduzca debajo. Gracias a una palanca o vara el ferrón podía regular la velocidad de la rueda hidráulica entre 20 y 30 giros por minuto, lo que suponía entre 80 y 120 golpes de mazo.


Sello postal del año 2002 sobre la Ferrería de Compludo (León)

Otro ejemplo en El Bierzo 
En la provincia de León también contamos con un establecimiento de similares características, la Ferrería de Compludo. Situada a 20 Km de Ponferrada, esta siderurgia tradicional está declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento desde el año 1968. Actualmente, tras su reparación y reapertura en 2015 puede visitarse (recomendamos concertar cita a través del teléfono 630137138).

Interior de la Ferrería de Compludo (León) [Fotos: Maribel Campillo]



El especialista en ferrerías bercianas, José Antonio Balboa de Paz, ha investigado el establecimiento de Compludo concluyendo que su historia no se puede remontar más allá del siglo XIX (ca. 1860). Sin embargo, la tecnología aplicada en la misma sí que tiene antecedentes medievales, como demostró la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando al estudiar la rueda hidráulica que sirve de motor al mazo, muy similar a la de Mirandaola u otros casos.


Rueda hidráulica en Compludo (León) [Foto del audiovisual]
Y es que, en la Ferrería de Compludo, como en todas las siderurgias tradicionales estamos ante una rueda hidráulica vertical de paletas (aquí vaciadas a modo de cucharas) y con un diámetro medio de 3 metros.

Este sistema se empleó en todas las fábricas siderúrgicas tradicionales españolas, tanto en las fargas catalanas como en las ferrerías vascas, cántabras, asturianas, gallegas o leonesas. Es importante destacar, como hace Balboa de Paz en su reciente tesis doctoral para el Noroeste peninsular (en la que, por cierto, documenta restos de 24 ferrerías en León, 47 en Lugo, 12 en Orense y 48 en Asturias), que entre los siglos XVI y XIX deben diferenciarse ferrerías mayores y menores, puesto que sólo las primeras fundían el mineral de hierro mientras que las segundas –comúnmente denominadas mazos o martinetes– se dedicaban a trabajar el hierro, estirándolo y dándolo forma, procesos que podían terminar en las fraguas, mucho más abundantes.

Gracias a esta maqueta podemos conocer como era una ferrería medieval, observando los trabajos que en ellas se realizaban, su tecnología y sus técnicas.

Maqueta sobre las ferrerías medievales en la exposición Ars Mechanicae [Foto: MIHACALE]


Características de la Maqueta:

  • Denominación: Maqueta de una ferrería
  • Dimensiones: 1,50 m (largo) x 0,51 m (ancho) x 0,62 m (alto)
  • Escala: n/c
  • Materiales constructivos: madera, cristal, metal, goma
  • Autor: Jiménez Maquetistas
  • Propietario: CEDEX-CEHOPU (Ministerio de Fomento)

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